Capítulo 77. La caída del senador.
—¡Contesta el maldito teléfono! —gritó Edward Vane.
Estaba molesto porque apenas unas horas antes, se enteró de que Liam había sacado a su hermana del lugar donde la había llevado y ahora no tenía cómo negociar.
Tiró el vaso de cristal contra la pared de caoba de su despacho. El vidrio se hizo añicos. El whisky manchó la madera cara.
El senador tenía el teléfono celular pegado a la oreja derecha. Sudaba. Gotas de sudor le resbalaron por la sien hasta el cuello de su camisa de seda.
La inmensa