Capítulo 61. La huida.
El cañón del arma apuntaba directo a la espalda de Liam.
El clic metálico del seguro quitándose rebotó en las paredes de la cocina.
Liam se quedó rígido. Olivia dejó de respirar de golpe. El sudor frío le bajó por la nuca.
—Suelten a la chica —ordenó el guardia. Su voz era ronca y nerviosa—. Despacio. Las manos donde pueda verlas.
Liam no se movió. Su mente calculaba la distancia. Si soltaba a Georgina, podía sacar su arma, pero el guardia dispararía primero. A esa distancia, una bala de rifle