Capítulo 125. Tras el monstruo.
Liam entró a la cabaña de madera. El viento helado silbaba a través de las tablas podridas del techo.
Lidia seguía sentada en el piso. Su piel estaba blanca. Translúcida. Los labios los tenía morados por el principio de hipotermia. Se sostenía el vientre abultado con el brazo izquierdo. La mano derecha, vendada con el pañuelo de Olivia, la mantenía apretada contra su pierna. La tela estaba empapada en sangre roja.
Liam acortó la distancia. Se detuvo frente a ella. Las botas tácticas del CEO est