Capítulo 123. Dientes en el hielo.
Lidia cayó de rodillas.
El impacto contra el hielo sólido le envió un choque de dolor directo a la columna vertebral.
No pudo meter las manos a tiempo. El peso del enorme abrigo táctico la desequilibró. Se fue de bruces contra la nieve virgen. La escarcha helada le golpeó el rostro.
Se quedó inmóvil un segundo. Respirando por la boca.
El aire quemaba. Las pantorrillas le temblaban de puro agotamiento. Las botas que le robó al guardia le pesaban toneladas con cada paso.
El bebé pateó con fuerza