Capítulo 120. Huida en la nieve.
Se puso el abrigo gigante de inmediato. La tela pesada le llegó por debajo de las rodillas. Le cubrió el vientre por completo. La protegió del frío inminente.
Antes de darse la media vuelta, Lidia tomó las botas que había dejado a un lado y salió corriendo de la habitación. No miró atrás ni un segundo.
El pasillo largo y lujoso estaba vacío. La iluminación tenue le marcaba el camino hacia la libertad.
Corrió con las botas en las manos. Sus pies desnudos no hacían ruido sobre la alfombra del cor