Capítulo 117. La verdadera pesadilla.
Cinco meses después
El invierno ruso lo devoró todo. La nieve bloqueaba los caminos hacia la mansión aislada en las afueras de San Petersburgo. El paisaje era blanco, helado y muerto.
Adentro, la temperatura era perfecta.
Lidia caminó descalza por la inmensa habitación de la segunda planta. Llevaba un vestido de punto suave y ajustado. Se detuvo frente al ventanal de cristal blindado.
Bajó la mano derecha. Acarició su vientre abultado.
Durante los primeros meses, el infierno prometido nunca lle