Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala del tribunal olía a madera antigua y expectativa contenida—ese aroma particular de espacios donde cientos de personas habían retenido el aliento esperando palabras que cambiarían vidas con la misma facilidad con que un martillo golpea el estrado.
Clara observó al jurado regresar en fila, doce rostros que habían deliberado durante cuatro horas sobre si ella merecía vivir libre o morir en la horca. Sus zapatos resonaban contra el su







