Mundo ficciónIniciar sesiónCuando tu campaña por libertad se convierte en guerra de propaganda donde cada empleado es bombardeado con razones para odiarte, descubres que verdad es menos persuasiva que miedo bien empaquetado.
La luz azulada de la pantalla iluminaba mi rostro mientras revisaba las cifras por décima vez en una hora. Los números no mentían, pero tampoco ofrecían consuelo.
Tres mil ochocientos cuarenta y siete empleados. Cuarenta y ocho horas para convencerlo







