Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa fotografía había caído de mis manos temblorosas y yacía boca arriba sobre la mesa de la biblioteca, acusadora en su simplicidad. Marcus Terán —el hombre que supuestamente llevaba diez años muerto— nos observaba desde ese rectángulo brillante de papel fotográfico, su rostro capturado con una claridad que no dejaba lugar a dudas. Detrás de él, ligeramente desenfocadas pero inconfundibles, Sophia y yo caminábamos por la calle principal del pueblo, ajenas a la presencia del fotógrafo.
La nota adherida al reverso decía simplemente: "Familia cuida familia."
Cuatro palabras que transformaban todo lo que creíamos saber en mentiras cuidadosamente construidas.
—Esto es imposible —murmuré, aunque la evidencia contradecía mis palabras con una contundencia brutal—. Marcus Terán está muerto. Adrian lo mató hace d







