Mundo ficciónIniciar sesiónLa sangre de Victor se extendía por la alfombra persa como tinta derramada sobre papel caro. Observé el patrón carmesí con genuina satisfacción, la misma que sentía cuando completaba un bordado particularmente complejo o cuando una partida de ajedrez llegaba a su conclusión inevitable.
Finalmente.
Años. Años planeando este momento preciso. Cada variable calculada, cada contingencia anticipada, cada jugador posicionado exactamente donde lo necesitaba. El tablero estaba completo ahora, todas las piezas visibles, y yo—como siempre—controlaba el juego.
Sophia gritaba algo incoherente, sus manos cubiertas con la sangre de Victor mientras presionaba inútilmente contra la herida del pecho. Qué adorable. Mi experimento fallido mostrando compasión por el proyecto descartado de otra mujer. Clara permanecía congelada junto a la ventana, su rostro una máscara perfec







