Mundo ficciónIniciar sesiónLa cornisa se extendía ante mí como una invitación a la locura. Cinco pisos por encima del suelo adoquinado, mis botas encontraron el equilibrio perfecto entre la piedra húmeda y la noche que me cubría como una segunda piel. El viento cortante de noviembre atravesaba mi abrigo, pero el frío era irrelevante cuando tenía a Clara exactamente donde la quería.
La tengo, pensé mientras observaba su silueta recortada contra la luz







