Mundo ficciónIniciar sesiónClara sostuvo los documentos contra su pecho como escudo mientras el Conde D'Armont avanzaba hacia ella con pasos medidos que hablaban de violencia contenida.
—Dame eso —su voz era baja, peligrosa—. No sabes lo que tienes en tus manos.
—¿No? —Clara retrocedió, manteniendo la distancia entre ellos—. Porque a







