—Sí, ¿por qué no? —inquiere también Kai, centrando su mirada en el alfa Ace, que fruncía el ceño y apretaba los dientes—. Me dijiste claramente que la trajiste aquí por mí, pero no la quiero, lo que significa que tienes que enviarla fuera de esta manada.
«Oh, mi amor por este hombre llamado Kai. Si tan solo el alfa Ace fuera tan razonable como él, no habría tenido que sufrir tanto en mi vida» .. ´piensa para sus adentros Soraya.
—Sí, planeé hacer eso.
«¡Mentiroso!», casi gritó ella.
Nunca le pa