Sonidos de espadas se escuchaban en cada esquina de la Manada Plata.
Era todo un caos.
Los guerreros de la guardia fronteriza de la manada Plata habían caído y todos los guerreros y Lycanes habían avanzado al centro de la manada.
Era toda una locura nunca nadie imagino ver a Lycanes con lobos trabajando juntos.
—Leo, ve conmigo, Alfa Ace, Alfa Red, a la casa de la manada y rey Lycan que se quede manejando a los guerreros—rugió King Ares por el vínculo.
—¡Padre! ¡Despierta! Nos han tendido una e