VICTORIA.
Salgo de la casa con el eco de las palabras de Max resonando en mi cabeza. El peligro de Adel es inminente, pero hay otro frente que necesito cerrar hoy mismo. Mañana es la boda. Mañana me convierto legalmente en la esposa de Maximiliano Markov. Y aunque este enlace nació de un contrato y una estrategia de poder, la realidad nos ha empujado a un terreno mucho más íntimo. Lo quiero. Lo quiero lo suficiente como para intentar reparar el puente roto con su madre, aunque la mujer se haya