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VICTORIA.
Terminamos el ensayo y salimos directo al restaurante exclusivo reservado para la prueba. El lugar es sobrio, de techos altos y luz tenue, con una mesa larga dispuesta solo para nosotros dos. El chef ejecutivo nos recibe con una inclinación y da la orden de comenzar.
El primer plato llega a la mesa: caviar Ossetra sobre blinis con crema agria, seguido de un tartar de salmón con un toque de eneldo.
—Empecemos por lo clásico —dice Max, tomando los cubiertos.
Probamos en silencio. El sab