VICTORIA.
Cierro la llave de la ducha. Le tiendo una toalla de Valentina y él se la amarra a la cintura. Sigue rígido, con la erección marcada bajo la tela. Recojo su ropa empapada y la meto en la lavadora del pasillo para un ciclo rápido. No hay prendas de su talla aquí.
Voy a la cocina, le preparo un té negro caliente y regreso a la sala. Maximiliano ya está sentado en el sofá, con el torso desnudo y goteando agua. Le doy la taza; bebe un trago largo sin inmutarse por el calor.
Me siento en e