GRACIAS POR EL FAVOR.
MAX.
—¿Qué quieres decir? —esta claro que a este imbécil no voy a decirle mis planes.
—Siéntate, Moronov. Antes de que decida que tu cara necesita un diseño nuevo —suelto, conteniendome, me pone mal, verlo, me da asco este tipo.
Él no se mueve, tratando de sostener una fachada de hombre de casa que perdió en el momento en que puso el nombre de su mujer en una mesa de póker.
—Esta es mi propiedad... —empieza a decir, pero no le permito terminar.
Lo tomo de la solapa de su bata mugrienta y lo emp