GOLPE FINAL.
VICTORIA.
La parálisis me dura apenas unos segundos, los necesarios para que el agua helada que siento en las venas se convierta en puro fuego. La revelación de Valentina me perfora el cráneo.
Adel. Ese maldito infeliz. No solo me humilló, no solo me levantó la mano y me engaño todo este tiempo, sino que destruyó a lo que más quería en este mundo bajo mi propio techo, mientras yo celebraba un futuro de mentiras a su lado.
El asco da paso a una furia ciega, destructiva, una rabia que nunca antes