VICTORIA
—Tenía miedo, Victoria... Mucho miedo. Cuando supe que estaba embarazada de Enzo, quise morir. Pero luego lo tuve en mis brazos y me di cuenta de que él no tenía la culpa de la podredumbre de su origen. Él era mío, solo mío. Por eso me alejé, por eso me volví huraña y distante. No quería que escarbaras en su pasado, no quería que ataras cabos. Prefirí que me creyeras una descuidada a tener que revivir esa noche cada vez que me miraras.
Nos quedamos allí, sentadas en la alfombra, abraza