VICTORIA
Él da un paso atrás, metiendo las manos en los bolsillos, midiendo mi hostilidad. En ese momento, Valentina entra a la habitación. Al ver a Adel, se detiene en seco y sus ojos se abren con pánico, mirándome de inmediato a mí, suplicándome con la mirada que no cometa una locura, temiendo que le mencione lo de la violación.
Le sostengo la mirada a mi hermana un segundo para darle tranquilidad, mostrándole que tengo el control, y luego vuelvo a clavar mis ojos en Adel.
—Cuando termines de