Dos meses después…
—No te muevas, papá. Vas a deshacer o nudo.
—Es que esta corbata me está ahogando, Mariana. No me pongo una de estas desde hace...
Se quedó a medias, con la mirada perdida en el espejo da la habitación. El traje azul marino que le había elegido le quedaba clavado en los hombros, disimulando los kilos que todavía le faltaba por coger. Tenía el pelo canoso engominado hacia atrás e la cara... hoy tenía color. Por primera vez en años, mi padre no parecía un fantasma.
—Desde hace