Habían pasado dos meses e hasta ahora no había sido capaz de convencer a Isabela de venir a la clínica… Ahora, sentada en la sala de espera da la consulta de obstetricia, le veía la misma cara. Desesperación, miedo. Unas ganas locas de salir pitando e no volver nunca más.
—Isa, respira.
—Si estoy respirando.
—Estás hiperventilando. Como sigas así, van a pensar que te está dando un ataque de ansiedad e van a llamar a una ambulancia.
—A lo mejor es que me está dando un ataque de ansiedad.
Le cogí