Cap.
El reloj de la pared del gimnasio marcaba las 1:23 de la madrugada. No podía dormir. Me había metido na cama, sintiendo el calor de Mariana a mi lado, escuchando su respiración tranquila, pero mi cerebro no se desconectaba. La reunión con el inspector, los últimos retoques para la puesta en libertad de su padre, Galvão entre rejas, su mujer embarazada... era demasiada información para una sola cabeza.
Por eso me vine a entrenar.
Corrí hasta que me quemaron los músculos, luego hice press de banc