Cap.
El salón del hotel era un mar de luces y elegancia. Unas lámparas de techo de cristal colgaban como cascadas de diamantes, reflejándose en las copas de champán que unos camareros con guantes blancos servían a los invitados. El evento era uno de los más importantes del año para Éclat Ferreira: el lanzamiento de una nueva línea de cosméticos, una reunión con inversores y la excusa perfecta para que la alta sociedad cotilleara sobre la vida de los demás.
Yo estaba allí, en medio de todo el percal,