Cap.96 - Pasaron dos horas más.
Rodrigo se había trasladado al sofá de cuero, revisando papeles, y aproveché la distancia para terminar mi barrido paralelo.
Envié todos los datos filtrados sobre transacciones y comunicaciones sospechosas de R-N a uno de mis servidores encriptados.
Hasta ese momento, nada vinculaba directamente a Rodrigo con la Operación-Z. El alivio fue extraño… y preocupante.
¿Por qué me importaba?
Volví al trabajo principal y fue una auténtica guerra virtual. Silenciosa, pero