Mundo ficciónIniciar sesión(Visión de Rodrigo)
Estaba agotado. Era jueves por la noche, la maleta ya estaba casi hecha encima de la cama del hotel. Doblé la última camisa, pero al final la tiré por encima de todo. Suspiré, cogí el móvil y me senté en el borde de la cama.
Carla se había quedado a cargo de encontrar otra niñera. Otra vez. Laura adoraba espantar a las niñeras como si fuera un deporte. Sabía por qué. No quería a nadie allí, me quería a mí. Solo a mí. Y yo… todavía no era capaz de pasar mucho tiempo en esa casa.
Miré al techo. Ese nudo siempre volvía cuando pensaba en casa.
Nara fue quien ideó cada detalle. Decía que la casa se parecía a mí, fría, fuerte, silenciosa, y que le encantaba eso. Allí viví la mejor etapa de mi vida. Donde Estela dio sus primeros pasos. Donde las dos reían y corrían. Donde yo fui… feliz.
Y ahora, cada recuerdo me aplastaba.
Debería mudarme, lo sabía. Pero abandonar ese lugar era como abandonarlas a ellas dos otra vez. Y no podía.
Suspiré, cansado de ese ciclo, y llamé a Carla. Descolgó al tercer tono.
— ¿Has encontrado una niñera nueva? — pregunté directo, sin rodeos.
— Sí — respondió.
Solté el aire, un poco aliviado.
— Mándame su currículo. ¿Cuántos años de enfermería tiene? ¿Dónde ha trabajado? Silencio.
Fruncí el ceño.
— ¿Carla?
Nada. Ya conocía ese silencio. Era cuando había metido la pata.
— ¿Qué ha pasado? — pregunté con la voz baja y dura.
Ella dudó.
— No… no tiene formación en enfermería.
Cerré los ojos al momento, sintiendo la mandíbula tensarse. Por poco no grité.
— Entonces ¿por qué demonios la has contratado? — gruñí, todavía controlado, pero al límite.
— ¡Porque era necesario! — respondió Carla rápido. — Laura ha echado a todas las niñeras, y habría seguido haciéndolo. Pero Mariana es diferente.
Mariana. Estupendo. Ya tenía hasta nombre.
— ¿Diferente cómo? — pregunté frío.
— Tiene un carácter… más natural. Sabrá lidiar con Laura. Y es muy responsable. Me pasé la mano por la cara, irritado.
— ¿Tiene al menos experiencia cuidando niños? Otra pausa.
— ¿Qué has hecho, Carla?
— Rodrigo… tranquilo…
— Responde. — Mi voz salió más baja que antes, pero mucho peor.
— ¡La contraté solo hasta encontrar a otra! — dijo por fin. — No había otra opción.
— No quiero a esa mujer cuidando a mi hija. No tiene ninguna preparación. — Dije firme, cada palabra como un corte.
— Rodrigo, hasta que encuentre a otra tendrá que ser ella—
— Ya me encargo yo. — le corté. — Mañana mismo la echo.
— Rodrigo, espera, no hagas eso—
— Lo hago personalmente. — Y colgué.
Una aficionada cuidando a mi hija dentro de mi casa.
Dejé caer el móvil en el colchón y me masajeé la nuca. Mañana lo resolvería, en persona.
Cuando el coche paró frente a casa, ya tenía dolor de cabeza. Eché un último vistazo al reloj. Las cuatro. Laura debía haber llegado del colegio hacía una hora.
Perfecto. Lo resolvería ahora, rápido. Sin charlas innecesarias.
Bajé del coche, me coloqué las mangas de la camisa y respiré hondo.
Solo con mirar esa casa, ese nudo viejo volvió. Pero antes de que pudiera entrar… Oí una carcajada alta, desatada, de niña. Fruncí el ceño en el acto al ver que venía de los jardines.
Y eso me puso en alerta, porque Laura no reía así desde hacía meses.
Caminé por el lateral de la casa, con el ceño fruncido, y cuando doblé la esquina… Me quedé inmóvil.
Laura corría por el jardín, empapada, con el pelo recogido en una coleta torcida, riendo como si no hubiera ningún peso en el mundo.
Y detrás de ella… La niñera.
Bajita, pelo castaño claro cayéndole por la espalda, ojos castaños escondidos detrás de unas gafas llenas de gotitas de agua. Su camiseta negra estaba empapada, pegada al cuerpo, y en la mano…
Una manguera abierta al máximo. Necesité un segundo, solo uno, para entender lo que estaba viendo.
Fue suficiente para que Laura, que seguía corriendo, girara en mi dirección y la niñera, sin darse cuenta de mi presencia, girara con ella.
La manguera acompañó el movimiento y un chorro de agua helada me acertó de lleno en el pecho, la cara y la camisa entera. El agua cayó pesada, chorreando hasta los zapatos, empapándolo todo en segundos.







