(Visión de Mariana)
La puerta de mi habitación se cerró con un clic suave, pero fue suficiente para hacer que todo mi cuerpo se estremeciera.
Apoyé la espalda contra la madera fría, como si pudiera esconderme de ella, y dejé escapar un suspiro largo y tembloroso que llevaba conteniendo desde el pasillo.
Lo vio. Seguro que lo vio.
Su mirada… no era solo rabia, era algo más. Una evaluación pesada, cargada, que recorrió mi cuerpo como un escáner físico.
Después del desastre de la cucaracha, estaba