Mundo de ficçãoIniciar sessão(Visión de Mariana)
El garaje de servicio de la empresa era tan sombrío y enorme como recordaba. Saludé al segurata con un gesto rápido —un tío nuevo que no me conocía— y entré, sintiendo que el corazón me iba a mil, no por la caminata que me esperaba, sino por el sitio en sí. El olor a hormig&o







