Se dio la vuelta y su cara era el vivo retrato del conflicto interno que estaba sufriendo.
Había frustración, sí, pero también algo que parecía… ¿decepción? Como se si me hubiera cargado algo.
— Esto lo cambia todo, Mariana —dijo él con voz baja.
— ¿Por qué? —le desafié, levantándome de la cama agarrada a la sábana, sintiendo que me flaqueaban un poco las piernas—. ¿Porque de repente soy frágil? ¿Una inexperta? ¿Un marrón más en tu lista de problemas complicados?
No respondió, solo me miró, per