Un murmullo recorrió la sala cuando las puertas dobles se abrieron. Milenne entró con paso firme, escoltada discretamente por dos asistentes. Vestía un traje negro perfectamente entallado, camisa blanca. No llevaba joyas ostentosas, solo un reloj de diseño clásico que parecía hablar de sobriedad y poder. Y unos pendientes pequeños.
Su andar era pausado, seguro, cada paso midiendo el tiempo y el espacio. Saludó con una leve inclinación de cabeza, una sonrisa controlada, suficiente para transmiti