La Feria del Libro de Barcelona estaba por terminar, y con ella, la libertad que Clara y Marcos habían tenido fuera de la oficina. Se decía que andaban en algo, un runrún que Clara no podía ignorar, aunque a Marcos parecía no importarle. Pero el último día traería una sorpresa que mostraría otra cara de Marcos.
Estaban en el puesto de Editorial Soler, atendiendo a los últimos que se acercaban y despidiéndose de colegas. Marcos estaba hablando con un distribuidor, muy serio y formal. Clara, a su