09. Una vulgar ladrona
Garrett sintió el tibio y cálido aliento acariciar sus labios antes de sentir la boca cerrándose sobre la suya. No, no despertó. De hecho, quería extender tanto como fuera posible ese momento, pues solo en sueños se podía permitir pensar en Livia como algo más que la cuñada de su hermana.
Jamás se había olvidado del beso en el jardín a la luz de la luna. Seguía pensando en ese hormigueo que le recorrió la columna cuando Livia se dejó llevar por un momento de dolor y debil