52. Una eternidad
Livia no volvió a casa esa noche. Garrett y ella, recuperaron el tiempo perdido. Disfrutaron cada minuto como si fuera el último de sus vidas. Su entrega, su pasión, su amor no dejó espacio para nada más que ellos dos.
El mundo entero desapareció por completo.
Los rayos del sol, descubrieron dos cuerpos enredados en la cama. Livia estaba acostada sobre el pecho duro y firme de Garrett. Su mano se aferraba al hombro masculino como si temiera perderlo.
Ella sonrió sin abrir los