34. Sospechas
Livia observó a Garrett con una mezcla de sorpresa y enfado. ¿Cómo se le ocurría entrar así a su oficina? ¿En qué demonios pensaba cuando se le ocurrió qué venir aquí con un gigantesco ramo de rosas era una buena idea? ¿Acaso había perdido la cabeza?
—Livia yo… —Garrett se atragantó con las palabras, miró a Livia sin saber qué decir. Podía adivinar el enfado en su mirada y lo peor es que tenía toda la razón para estarlo.
—Señores, creo que debemos tomar un receso —dijo Anthony, po