33. Por favor, perdóname
Livia salió de la ducha. No había tenido oportunidad de hablar con Kala luego de separarse en el pasillo. Por fortuna, su “dulce” familia paterna no estaba en casa, por lo que no hubo enfrentamientos indeseados esa noche. Además, no creía prudente contarle lo ocurrido con Garrett.
No por falta de confianza, sino porque conocía a su amiga y sabía que no dudaría un solo segundo en enfrentarse a Garrett. Y no, no deseaba eso. Quería olvidarse de esa efímera relación y tene