25. Olvídate de él
Engañada, burlada. Así se sentía Livia cada vez que recordaba a Garrett y esos desplantes que parecían nacidos de la nada. Pero sus reacciones no eran espontáneas, existía una razón y ahora lo entendía. Todo fue siempre premeditado y lo peor era imaginarse a las enfermeras del hospital, viendo cómo lo cuidaba con esmero mientras la esposa dormía en otra de las habitaciones del mismo recinto.
Otra ráfaga de dolor le atravesó el corazón, pero no podía quedarse allí, lamiéndose