25. Se ha ido
25. Se ha ido
El silencio se hizo tan pesado e insoportable para Knox, que se puso de pie y carraspeó para llamar la atención de su familia.
Sintió los ojos de todos sobre él, pero no iba a esconderse. Había llegado el momento de reconocer a Nikki como su hija delante de todos. Si tenía que pedir perdón, lo haría, aunque sabía que no era con ellos con quienes debía disculparse.
—Creo que esto no volverá a repetirse —dijo—. Hay emociones que no se experimentan dos veces en la vida. Como arrepent