Cap. 19. No tienes que frenarte conmigo
El aire fresco de la montaña se llenaba de los últimos tonos anaranjados del atardecer. Mariano había llevado a Caroline a un mirador escondido, lejos del bullicio de la plaza. Ella se sentía ligera, como si el simple hecho de estar junto a él le arrancara un peso del pecho.
Se sentaron sobre una roca grande, compartiendo un abrigo que él había llevado “por si acaso”. El roce de sus brazos bajo la tela la hacía estremecerse, aunque intentara disimularlo.
- "Siempre sabes a dónde llevarme", s