Mundo ficciónIniciar sesiónUna semanas después, la plaza estaba iluminada por faroles improvisados y risas de fiesta. Los colores de las cintas y los manteles colgaban en el aire como jirones de alegría, mezclados con el aroma a maíz tostado y aguardiente. Mariano y Caroline caminaban juntos, rozándose apenas los brazos, con esa tensión silenciosa de dos que están a punto de desnudarse el alma.
Se detuvieron junto a una pared lateral, donde la penumbra jugaba a ocultarlos del bullicio. El murm






