Una cálida oleada de sensaciones recorrió el cuerpo de Marisa . Durante unos instantes fue incapaz de pronunciar palabra, pues su mente se había llenado de imágenes de la noche que pasaron juntos... y de la promesa que había en la sugerente mirada de Stavros.
-¿Tienes dudas? -murmuró él.
Marisa cerró los ojos y volvió a abrirlos. La tentación de volver a estar con él, de disfrutar una vez más de la intimidad que compartieron era muy fuerte.
¿Llegaría a comprender alguna vez Leonidas cuánto dese