Damián
El aire estaba denso esa noche, como si la ciudad misma contuviera la respiración, expectante. Me encontraba en mi estudio, solo, con la luz tenue que se colaba por la ventana, proyectando largas sombras sobre los libros y documentos esparcidos. No había planeado recibir visitas, y mucho menos a esa hora. Pero cuando la puerta se abrió sin previo aviso, supe que algo estaba a punto de resurgir del fondo de un pozo que creía cerrado para siempre.
—No esperaba verte aquí —dije, sin apartar