Eva
Hay momentos en los que el silencio grita. Y cuando eso sucede, mi piel se eriza como si miles de diminutos ojos me atravesaran, observando, evaluando, esperando. No puedo evitarlo: llevo días sintiendo que alguien nos acecha, que una sombra se desliza más cerca de lo que debería. Y no es paranoia… o al menos, eso quiero creer.
Todo empezó con pequeños detalles. Un leve roce en la nuca cuando creía estar sola, susurros apagados que desaparecían cuando giraba la cabeza, la sensación de que m