Eva
El silencio de la noche se había convertido en mi único aliado. Llevaba días observando los patrones de la mansión, las ruturas en la vigilancia, los momentos en que Damián parecía distraído con sus asuntos. Esta noche, con Lilith causando estragos en el ala este con alguna de sus rabietas sobrenaturales, era mi oportunidad.
Mi corazón latía con tanta fuerza que temía que su sonido me delatara. Respiré hondo, intentando calmarme. Las manos me temblaban mientras recogía la pequeña bolsa que