95. Una Despedida Dolorosa
El silencio que reinaba en la habitación era tan profundo que parecía quebrarse con cada respiración. Christian dejó caer las llaves sobre la mesa, exhausto por una jornada que apenas estaba por comenzar. Iba a servirse un vaso de agua cuando su teléfono vibró con insistencia. Revisó la pantalla con el ceño fruncido.
Era Shaya. Dejo el vaso con agua en la mesa para respondió al instante.
—Shaya, ¿qué pasó? Te oyes… extraña —preguntó extrañado Christian
La voz de ella llegó entrecortada, car