94. Persecución Mortal
La mansión de los Allens estaba envuelta en un silencio extraño, tenso, casi eléctrico. Afuera, la tarde caía con un cielo color negro, presagiando tormenta. Dentro, sin embargo, la tormenta ya había empezado.
Shaya bajó las escaleras con paso lento, aún recuperándose del cansancio, pero determinada a no mostrar debilidad. Había entregado a su pequeño a los brazos seguros de Marta y había descendido buscando a Eryx, a quien no veía desde que él recibiera aquella llamada que lo alteró por comple