91. La verdad entre sábanas
Dentro de la mansión Pavón, el silencio era tan espeso que resultaba asfixiante. La grandiosidad del lugar, los jarrones dorados, los mármoles importados, las lámparas de cristal, de pronto parecían objetos vacíos, testigos mudos de un derrumbe familiar.
Emilia se quedó inmóvil frente a la puerta cerrada por la que Santiago había salido disparado minutos antes. Sus manos temblaban tanto que tuvo que aferrarse al marco para mantenerse en pie.
—Santiago… —susurró, pero su voz se quebró.
El eco de