15. Recuerdo Inborrable
Shaya pensó que el tiempo sería suficiente. Una noche, se repetía con insistencia, solo había sido una noche. Un error, un desliz, un instante de vulnerabilidad en el que la soledad, el dolor y la fragilidad de su alma se mezclaron con la intensidad de un hombre al que apenas conocía. Pero los días pasaban, y ese recuerdo, lejos de desvanecerse, parecía crecer en su interior como una llama que encontraba siempre nuevo oxígeno para arder.
Se despertaba en su cama, rodeada de silencio, y lo prime