Por Louise Connelly
Bajamos casi corriendo del departamento, antes de que mi papito se diera cuenta de las carcajadas que soltamos cuando estuvimos en la calle.
—Eso fue genial, Nino Lauren, un trabajo magistral.
—Te lo dije, pequeña Leprechaun.
“No subestimes el poder de un mayordomo “
Dijimos al mismo tiempo, mientras el nino Lauren me ayudaba a colocar mi cinturón de seguridad y luego comenzara nuestro viaje. Íbamos riendo y él manejaba por las calles de la ciudad que aún, por la hora, estab