Estas últimas semanas habían sido algo extrañas, mejor recapitulo todo lo sucedido para que quien quiera que me lea lo entienda.
Primero, acabo de llegar de unas merecidas vacaciones en Ibiza, donde lo menos que hice fue descansar, es que diablos entre tanto cuerpo desnudo y alcohol había perdido la noción del tiempo, pero lo comido y lo bailado no me lo quitaba nadie, ni siquiera la cara de tres metros de mi madre que estaba el día de mi maravillosa llegada en el aeropuerto esperándome.
Segund